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Conoce el mural de la virgen de la calabaza y lo que hay detrás de su historia. Descubre en qué parte de Tlalpan se encuentra.

 

A través del muralismo, grandes artistas le han dado vida a diversas historias, personajes y símbolos que tratan de decirnos algo y que sin duda han servido como una forma de inspiración, pero también de identidad. Como lo señala el investigador Polo Castellanos (2017 p. 145), “el papel del arte público, resulta fundamental ya que comienza incluso a generar identidades visuales desde el espacio público, las cuales comienzan a formar parte de un imaginario identitario, en algunas ciudades.”

La Colonia Isidro Fabela alberga entre sus calles un mural muy particular que plasma parte de la historia local y del sur de la Ciudad de México, a espaldas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, en la calle piedra imán, se encuentra el poco conocido mural de la virgen de la calabaza, ya que su temática se centra en el testimonio de un vecino que aseguró haber visto la silueta de la virgen de Guadalupe plasmada en una calabaza que había comprado en el tianguis, misma que durante algún tiempo puso en exposición para que la comunidad la visitara.

Fotografia virgen de la calabaza

Si bien, el mural tiene como tema principal a la virgen de la calabaza, también contiene diversos elementos que son parte de la identidad de los Pedregales. Dichos elementos se expresan en el contexto de finales de la década de los noventa, en él, se pueden apreciar edificios representativos del proceso de urbanización de la época, tales como el hospital de Pemex ubicado en Fuentes de Pedregal, la Avenida Anillo periférico, el edificio Elektra que se encuentra sobre Insurgentes sur, las chimeneas de la antigua fábrica de Peña Pobre donde actualmente se encuentra el centro comercial Cuicuilco, así mismo están plasmados elementos religiosos como la Capilla del cerro del Tepeyac, la Parroquia de La Esperanza de María en Parques del Pedregal y elementos del paisaje natural como los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y rocas volcánicas, representativas de la zona de los Pedregales.

Fotografía del mural de la virgen de calabaza

Fotografía del mural virgen de calabaza

Por otro lado, en el mural se plasman elementos que son parte de la historia local de la colonia Isidro Fabela, mejor conocida como la Carrasco, ejemplo de ello son la conformación de Cuicuilco y su desvanecimiento, una representación de Huehueteotl, mejor conocido como la divinidad del fuego a quien los Cuicuilcas rendían culto, la erupción del volcán Xitle y elementos más recientes como el Centro Cultural Ollin Yoliztlli, la Escuela Nacional de Antropología e historia, la Parroquia de Santa María de Guadalupe, entre otros.

Fotografía del mural virgen de calabaza

De acuerdo con el testimonio del artista plástico y autor del mural, Mauricio Cisneros Rivera, a finales de los años noventa, llegó por asares del destino a la Colonia Isidro Fabela, tras haber intentado atentar contra su vida por una fuerte depresión y debido a su problema de alcoholismo, Cisneros se refugió en la Casa de recuperación para alcoholismo y drogadicción “Carrasco”, ubicada en la calle de Piedra Carbón, ahí permaneció durante meses para sanar su enfermedad. En su relato de viva voz, él expresó cómo fue que se sintió cuando llegó al refugio, “Yo llegué aquí alucinando, llegué muy mal, llegué solo, un compañero me recomendó venir a la casa de recuperación de Carrasco, yo llegué aquí después de haberme cortado las venas, ya no quería seguir adelante, ya no quería vivir y aquí me vieron como llegué y me dijeron: aquí te vamos a ayudar, queremos que salgas adelante.”

Mientras Cisneros se encontraba en el refugio, un vecino de la colonia, de nombre Juan Padilla, estaba por emprender un proyecto de recuperación de un espacio sobre la calle de Pierda Imán, que en aquella época se dice que era un basurero y un “foco de infección social,” el señor Padilla, buscó darle un nuevo sentido a ese lugar a través de la creación de un mural que retratara símbolos identitarios de la historia de la Carrasco, desde el asentamiento de la civilización Cuicuilca, hasta el proceso de urbanización de aquellos días. Para ello, se dio a la tarea de buscar al creador de dicha obra y mediante un conocido, el señor Padilla y el artista plástico Mauricio Cisneros, fueron contactados.

El señor Padilla le propuso a Cisneros que fuera el autor de esa obra que tenía en mente, por lo que Cisneros aceptó gustoso, ya que parte de la ideología que se tiene dentro de la casa de recuperación consiste en servir a los demás, como bien lo menciona Cisneros en su testimonio: “una de las partes de la recuperación es el servicio, consiste en hacer un trabajo para los demás y este fue mi servicio.” A partir de ese momento, Cisneros y el señor Padilla tuvieron varios encuentros para la planeación de la obra, entre sus encuentros visitaron la zona Arqueológica de Cuicuilco y el museo, recorrieron las calles de la colonia y sobre todo, el señor Padilla fue el asesor histórico de dicha obra.

La ejecución de la obra duró aproximadamente cuatro meses y al mismo tiempo Cisneros continuaba con su recuperación. Dentro de los elementos que se encuentran plasmados en el mural, llama la atención en el testimonio de Cisneros la referencia que hace a un elemento en particular, se trata de la casa de recuperación en donde el artista plástico estuvo refugiado durante la elaboración del mural. En el centro del mismo, se encuentra plasmada dicha construcción y Cisneros señala que decidió colocarla porque para él representa el origen de su obra. “El origen ahí está, mis amigos venían a visitarme me veían que estaba pintando y me decían ¡ay, ya pusiste la casa!, fue el origen de todo esto, la coloqué a una escala pequeña, pero fue el origen. Sí yo no hubiera llegado aquí, esto no existiría.”

El mural de la virgen de la calabaza fue realizado en 1999 y se ha convertido en el mural más antiguo que alberga la Carrasco, así como el único que plasma parte de la historia local. A principios de 2020 el mural fue retocado y se le dio mantenimiento. Cisneros señala que aún no está terminado, ya que le faltan muchos detalles debido a que al salir de la casa de recuperación ya no se contaba con los recursos para darle fin a la obra.

Finalmente, el artista plástico Mauricio Cisneros, cierra su testimonio diciendo, “después de veinte años, el señor Padilla y yo seguimos siendo amigos y es una de las personas que más me ha ayudado. Antes en este lugar había un basurero y este señor no sólo salvó este espacio, también salvó mi vida, me dio un motivo para vivir y gracias a ello he seguido adelante.”

Fotografía del mural virgen de calabaza

[Fotografía de Paola Montejano]. (Ciudad de México, Tlalpan, 2020) Artista plástico Mauricio Cisneros Rivera.

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