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El Barrio del Niño Jesús y sus historias alternativas

 

Como parte de la memoria colectiva de los barrios tlalpenses, están sus zonas arqueológicas, las antiguas construcciones, viejos edificios, los cascos de hacienda y lo que queda de sus innumerables huertas, sin menospreciar la tradición oral conservada en el banco de la memoria, están además las crónicas, los relatos, y todos los impresos que refieren el acontecer de un espacio integrado en varias comunidades que se amplían cada día.

Como complemento está la participación, de la invención de la cámara fotográfica, de los recursos que se derivan de ésta, así como los avances constantes del uso de la computadora y de la Internet.

En todas Las comunidades de esta alcaldía, varios fotógrafos han establecido una relación íntima con su cámara inmortalizando su comunidad, sus familias, sus calles y los sucesos que consideran importantes.

En varias fototecas comunitarias observamos la exposición de la vida cotidiana, la crónica por medio de imágenes que nos proporcionan un testimonio de la vida cotidiana que son parte de la extensión familiar y que son los protagonistas que se han conservado a través del tiempo.

Las fotografías que se incluyen en esta crónica son apenas un esbozo; un atisbo personal de familiares, sus recuerdos y que se muestran en ellas fotos conservadas en álbum, en carpetas, en cajas y que muchas veces pasan de familia en familia…en ellas se muestran festividades, paseos, eventos y procesiones religiosas, todo ello teniendo como marco el patrimonio físico de casa, del patio, del jardín, así como todo evento social dentro de la comunidad.

En esas fotos recreamos las antiguas huertas, el almuerzo entre las arboledas del antiguo cedral hoy llamado Campo de Golf.

Observamos parte de las festividades patrióticas, la visita de algún pariente revolucionario sobreviviente, inclusive vemos con asombro los antiguos transportes locales, surge La foto recordándonos al antiguo ferrocarril, a los tranvías y también la pulquería de la calle de Miguel Hidalgo, el metro, instalado en un hoyanco junto a la calle de Morelos y Niño Jesús, en la que se vendía pulque en forma clandestina.

Ese hoyanco casi treinta metros de ancho por diez de largo fue rellenado con la piedra negra que sacaron cuando se construyó el viaducto que cercenó y tapó el manantial del Niño Jesús que originalmente dio el nombre al Barrio.

En todas estas fotografías se contaba por así decirlo, una historia que relataba la mitad de otra historia, la de la imagen en sí, y la del suceso que la motivó.

En esos instantes, se logra atibar como por una ventana hacia la vida, las costumbres, la vestimenta de la época, y sobre todo se capta al fotógrafo aficionado o al experto que sin duda en su momento se sintió orgulloso al mostrar sus fotos.

Vemos las fotos grupales de las alumnas del Agustín García Conde, tanto de esa época como las actuales, que mes con mes se reúnen para un convivio, comida y para hilvanar recuerdos.

En esas fotos vemos parte de la vida misma, allí aparecen el joven que se enlistó en la hueste de Emiliano Zapata, para décadas después convertido en Teniente Coronel amnistiado por el Gobierno Federal conservando su rango militar.

Forma parte de la fototeca particular, la de San Agustín de las Cuevas, coordinada por los hermanos Palomares y la de los hermanos Rodríguez de La Calle de Retama.

En otras vemos como parte de la vida misma a los animales domésticos, el burro, la vaca, y los inseparables perros.

Sin duda estas muestras se solemnizan los grandes momentos de las vivencias que integran a la comunidad reafirmando el concepto de tenencia y fraternidad.

En esta minúscula crónica se muestran las calles todavía de tierra, otras en proceso de pavimentación algunas solitarias, otras con muchas personas, sobre todo por el origen religioso del Barrio, que no ha soslayado sus costumbres, tradiciones y conceptos religiosos, ya que durante todo el año no faltan las fiestas de Semana Santa, la de la Cruz,  las de la espadaña del nicho del Niño Jesús, la procesión del Viernes santo, la del altar del Viernes de Dolores, la quema del Judas, el sábado de gloria, las tradicionales posadas, el paseo y quema del Año Viejo, que con este simbólicamente la comunidad del barrio borra el pasado y anhela la llegada del año nuevo.

Con la fiesta de San Agustín de las Cuevas, el Barrio muestra su integración en la Ofrenda Floral que se lleva en procesión a la Parroquia.

Estas imágenes substituyen al testimonio escrito que ahora es más transmisible utilizando los medios electrónicos.

Para muchos las fotos son motivo de reunión para mostrarlo a los amigos, a los familiares, y visitantes o cuando surgen las tertulias para los adultos mayores que se reúnen en el Parque Morelos.

Descubrir y reencontrar con estas fotografías es tan solo un paso, para después desarrollar la temática complementaria, realiza entrevistas y obtener las otras historias, esas que hay detrás de cada imagen que son indudablemente objeto de análisis, estudios y reflexión para los cronistas que escriben la otra historia, que aporta una mayor riqueza en la memoria colectiva y nos permite comprender el mundo en que vivimos.

Sin duda nuestro Barrio tiene encanto, en el que todo pasa, pero lo esencial permanece.

Volver al Barrio

        

El barrio tiene encanto y lluvia mansa

Si uno busca trocitos del pasado

Tal vez se halle a si mismo ensimismado.

Volver al barrio siempre es una fuga.

         __Mario Benedetti__

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